
La piña que he utilizado en este smoothie estaba congelada, lo que hace más refrescante el resultado sin necesidad de tener que añadir hielos para conseguirlo. Cuando compro piña suelo limpiarla entera y trocearla. Si no la consumo toda y congelo parte de ella para usar en preparaciones como esta. Viene bien tener unos trozos en el congelador.
Colocamos la piña congelada en el vaso de un robot de cocina y trituramos. Pelamos las mandarinas, les retiramos las posibles pipas que puedan contener y las añadimos al vaso. Pelamos el jengibre, lo troceamos groseramente y lo añadimos al vaso. Trituramos hasta obtener una masa homogénea.
Incorporamos el zumo de naranja y la miel y trituramos de nuevo. Ajustamos el punto de dulzor y el espesor, añadiendo más miel y más zumo de naranja si lo consideramos necesario. Si no tenemos un robot de cocina potente y nos quedan restos de mandarina sin triturar, podemos pasar el smoothie por un chino antes de servirlo.





