
Cuando el calor aprieta apetece un granizado que podamos compartir en familia. Este granizado de sandía y limón es refrescante, lo tenemos listo en menos de 15 minutos y apenas aporta calorías.
La fruta de verano es tan variada y sabrosa que no podemos dejar de comerla. De entre todas ellas, la sandía da mucho juego por varias razones. Es refrescante, nos mantiene hidratados, muy baja en calorías y se puede comer tal cual o usar como ingrediente para preparar infinidad de recetas. Nuestro último y más refrescante descubrimiento: este granizado de sandía y limón que nos tiene locos.
Le añadimos unas hojas de menta fresca (también puede ser hierbabuena) y el resultado es brutal. Casi adictivo. Pero no nos preocupa porque es todo bondades. ¡Menudo chute de vitaminas! Lleva una pizca de azúcar que es completamente prescindible, especialmente para los amantes de los sabores ácidos. Los que prefieren el toque dulce, la pueden sustituir por algún tipo de edulcorante y disfrutar de este granizado de sandía y limón sin remordimientos.
Cortamos la sandía en dados y, si tiene pepitas, las retiramos. Dejamos en el congelador durante unas cuatro horas. Mientras tanto exprimimos el limón y reservamos su zumo. Lavamos y secamos las hojas de menta. También podemos decorar el borde de los vasos con azúcar.
Introducimos la sandía congelada en el vaso de un robot o batidora americana. Añadimos el hielo, el zumo de limón, las hojas de menta y el azúcar. Para un toque más ácido, podemos añadir la ralladura del limón. Trituramos hasta obtener textura de granizado, vertemos en los vasos y servimos inmediatamente.




