Cómo preparar la receta tradicional apoyando al comercio de proximidad
Nutritivo, suave y lleno de sabor, el hummus se ha consolidado como uno de los aperitivos o picoteos más populares. Aunque hoy en día es facilísimo encontrarlo en cualquier supermercado, prepararlo en casa garantiza un resultado infinitamente más sano, económico y sabroso.
Esta crema a base de garbanzos tiene sus raíces en el norte de África y Oriente Medio (incluso en Grecia existe su propia versión) y es una alternativa ideal para incorporar legumbres en nuestra alimentación habitual, un grupo de alimentos esencial que deberíamos consumir al menos tres veces por semana.
El secreto empieza en el mercado de barrio
Para conseguir un hummus sobresaliente, la calidad de la materia prima marca la diferencia. Y aquí es donde nuestros mercados tradicionales de abastos juegan un papel fundamental:
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Garbanzos secos al peso: En la gran mayoría de puestos de legumbres de los mercados locales puedes comprar garbanzos secos a granel. Comprar de esta forma te permite elegir la variedad exacta (como el pedrosillano o el castellano), ajustar la cantidad que necesitas sin generar residuos de plástico y apostar por productores de cercanía.
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Garbanzos cocidos en tarro de cristal: Si prefieres ahorrar tiempo, los mercados de abastos también cuentan con conservas artesanales de garbanzos cocidos en tarro de cristal de primerísima calidad. Solo tendrás que escurrirlos bien y estarán listos para triturar.

Receta paso a paso para un hummus perfecto
El propio origen de la palabra hummus significa “garbanzo”, lo que demuestra la sencillez de esta elaboración tradicional.
Ingredientes necesarios:
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500 g de garbanzos (cocidos en casa o de tarro de cristal)
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1 o 2 cucharadas de tahina (pasta de sésamo)
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El zumo de 1/2 limón
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Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
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1/2 diente de ajo (ajusta o prescinde de él según tus gustos)
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1 cucharadita de comino en polvo
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Pimentón dulce ahumado y aceite para decorar
Elaboración:
Cómo acompañar tu hummus
El hummus es muy versátil y sirve como plato frío en cualquier época del año. Puedes servirlo acompañado de bastoncillos de verduras frescas (crudités como zanahoria, pimiento o pepino), o con pan de pita caliente y tostadas integrales.
Comprar las legumbres en tu mercado de confianza y preparar este paté en casa es la combinación perfecta para cuidar de tu salud y apoyar al comercio local.




