El truco definitivo para hacer un buen puré de patatas

Primer paso: Elegir el tipo de patatas adecuadas

Siempre que hablamos de recetas en las que la protagonista es la patata, una de las claves fundamentales del éxito de la misma es la correcta elección de la variedad utilizada asegurándonos de que se trata de un tipo de patatas adecuado para el fin que les vamos a dar.

Para hacer un puré de patatas perfecto necesitaremos patatas que sean harinosas, con poca agua, pocos azúcares, y gran contenido de almidón como pueden ser las Kennebec, Monalisa, Baraka o Spunta. ¿te suenan raro?… no te preocupes: En el mercado tradicional, podemos preguntar a nuestro tendero de confianza para que os sirva las mejores.

Segundo paso: Cocer bien las patas para el puré
  • Lo ideal es cocer las patatas enteras y con piel en abundante agua con sal hasta que estén totalmente tiernas.
  • Asimismo, deben seleccionarse patatas de tamaño similar para que la cocción se lleve a cabo de manera uniforme.
  • Cuando estén tiernas, se retira el agua, se dejan atemperar.
  • Cuando se puedan manipular sin riesgo de quemarnos se les retira la piel.
  • Toma nota:

Si esto no fuese posible y tuviésemos que cocer las patatas en trozos debemos pelarlas y hacer cortes limpios, sin romper ni chascar las patatas, pues en este caso no nos interesa que suelten el almidón, sino que lo retengan en su interior.

Cuando estén tiernas, las escurriremos, las devolveremos a la olla sin agua y las pondremos al fuego un par de minutos para que se sequen completamente.

El proceso de triturar

Las batidoras eléctricas son grandes enemigas del puré de patatas perfecto, que debe ser ligero y cremoso y no una pasta chiclosa o gomosa.

Cuando esto sucede, se debe a un exceso de procesado, por lo que siempre es aconsejable acudir a herramientas manuales como el típico pasapurés o pisapatatas.

O, en su defecto, presionar las patatas a través de los agujeros de un colador chino, utilizar un rallador o, incluso, si no son demasiada cantidad, utilizar un tenedor para aplastar las patatas.

Si es inevitable el uso de la batidora, os cuento que se puede minimizar el desastre haciendo dos cosas:

  • Evitar los accesorios de cuchillas y realizar el proceso a velocidad baja. Por ejemplo, para una batidora tipo Kitchen Aid, lo más adecuado sería usar la pala plana (K) y si es una batidora de mano, hacerlo con las varillas de montar.
  • Añadir una pizca de levadura química (tipo Royal) que ayudará a la formación de burbujas de aire evitando que se forme una masa elástica.
La mantequilla

A estas alturas todo el mundo sabe que un puré de patatas gana puntos con la mantequilla y los toques lácteos en general, pero por favor, nada de añadir la mantequilla, la nata o la leche frías!!!.

Ponlas en un bol, calienta en el micro hasta que se funda la mantequilla y mezcla bien antes de añadirlo al puré. Quedará más cremoso y una textura más homogénea.

Al hilo de los lácteos puedes aprovecharlos para infusionar alguna especia que le brindará un extra de sabor a tu puré de patatas perfecto. Las posibilidades son infinitas, desde una hoja de laurel o un clavo de olor o un toque de nuez moscada hasta opciones más cañeras como una estrella de anís, eso sí, las opciones cañeras, con moderación.

HACER UN PURÉ DE PATATAS ALGO DIFENTE…
  • ¿Qué pasará si las cueces en un caldo lleno de sabor?
  • Desde unas inocentes hierbas frescas como pueden ser unas ramitas de cebollino o perejil troceados, una ajada bien hecha que además le dará un toque de color.
  • Elementos como una quenelle de crema de queso o una yema de huevo ligeramente curada que se pueda mezclar en el plato con el puré para hacerlo aún más cremoso.
  • Poner un poco de queso rallado por encima.
  • ¿Qué tal si le echas unos trocitos de jamón, chorizo, longaniza o bacon bien fritos y crujientes?

 

 

DOS TRUCOS INDISPENSABLES PARA ARREGLAR TU PURÉ

  1. El primero, para esas veces en las que, bien por haber usado unas patatas demasiado acuosas, o no haberlas escurrido bien, o habernos pasado añadiendo leche nos encontramos con que el resultado final tiene una consistencia demasiado líquida, la solución pasa por devolver nuestro puré a una olla, y seguir cocinándolo a fuego lento y removiendo para que se evapore el exceso de humedad.
  2. Para los purés chiclosos, esos que acaban saliendo el día que se nos ocurre pensar que seguro que lo de la batidora no es para tanto, lo mejor que puedes hacer es usar el puré para un pastel de patatas gratinado. Unta una fuente para horno con mantequilla y pan rallado, pon una capa de puré, en el medio otra capa de algo que tengas por la nevera, salsa boloñesa, unas sobras de pisto, unas lonchas de jamón u queso, unas verduras asadas, pon otra capa del puré fallido, queso rallado por encima, y al horno.

 

 

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