En España hay un buen número de mercados que merecen nuestra atención, tanto por la vistosidad de sus productos como por sus propios edificios. Algunos, como el Mercado de San Miguel de Madrid, el Mercado de Colón de Valencia o la Lonja del Barranco de Sevilla, se han convertido en auténticas experiencias gourmet donde los puestos han quedado en un segundo plano, pero otros, se han mantenido como auténticas plazas de abastos donde, aunque siempre se puede picar algo, las fruterías, verdulerías, queserías, chacinerías, pescaderías o carnicerías siguen siendo sus principales protagonistas.