SÍ podemos ayudar al planeta con nuestra compra de alimentos

Consumir productos de cercanía.

Tratar de consumir menos productos animales y más vegetales.

Hablemos del principal problema de los alimentos kilométricos: Las largas distancias recorridas emiten grandes emisiones de CO2, contribuyendo así al Calentamiento Global.

El indicador que se encarga de medir este impacto se llama Huella de carbono.

Su cálculo se mide en cantidad de CO2, que como ya sabes es el principal causante del efecto invernadero.
Este indicador mide tambien las emisiones durante la producción. Gracias a el podemos saber que la carne contamina mucho más que la producción de verdura.

En concreto unos 30 Kg frente a las verduras que producen entre 1 y 3 Kg de CO2.

Te pondré un ejemplo para que lo pilles mejor.

Por ejemplo una persona que se alimenta en un país desarrollado genera unos 20 Kg de CO2 cada día. Esto incluye los procesos de producción, transporte, almacenamiento y cocinado.

Mira la infografía para que entiendas las emisiones de CO2 de un aguacate producido en Chile frente y otro producido aquí en Málaga.

Reduces desperdicio alimentario:

Esto es algo que ya te conté en el post anterior.

Se estima que el 30% de los alimentos mundiales acaban en la basura por culpa del transporte.

Los alimentos frescos no aguantan bien las largas distancias. Es por eso que una gran parte no llegan a destino.

En cambio en un circuito corto de compra como es la venta directa entre productor-consumidor, se tira mucha menos comida.

Menciones:

5 ventajas que tienen los alimentos de proximidad [Vídeo e Infografías]

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