Guía de buenas prácticas: Hábitos de consumo y la cesta de la compra

Una tarea tan cotidiana como la compra, la hacemos eligiendo productos sin preguntarnos: ¿de dónde vienen?, ¿Cómo se elaboran?, ¿Qué consecuencias tiene sobre nuestra salud y sobre el entorno natural?… Este post de buenas prácticas, nos ayudará a cuestionarnos qué y cómo comprar y sobre todo en referencia a la compra en los mercados de abastos de la ciudad.

En ocasiones nos dejamos llevar por publicidad y ofertas y se cuelan en las compras más productos de la cuenta. Se nos cuela el derroche.

Woman with eco bag with fruit in a country side

Al comprar un producto alimentario, no solo se adquiere lo que te llevas. Participas en todo el proceso de utilización de recursos naturales, producción, distribución y generación de residuos que ese producto genera.

Nuestro modelo de consumo tiene efectos ecológicos y, también, sociales: sobre el empleo, las condiciones de trabajo… Tenemos que tener información para llenar la cesta de la compra solo con lo que necesitamos y eligiendo los productos más adecuados a nuestras necesidades.

El planeta, es la despensa donde nos abastecemos todos los seres de la tierra. Estamos consumiendo a un ritmo insostenible, por encima de la capacidad de regeneración. La despensa se está agotando.

Una parte importante de esa despensa la consumimos para alimentarnos con producto que, muchos de ellos, acaban siendo residuos sin haberse utilizado.

En Aragón el 2,5% de los productos no llegan nunca a comercializarse.

En el mundo hay unos 800 millones de personas que pasan hambre, 24.000 mueren cada día por esa causa, mientras que 1300 millones de toneladas de alimentos se pierden, cantidad suficiente para dar de comer a 2000 millones de personas.

Los daños medio ambientales y económicos de esa producción y consumo son enormes. Evitar la contaminación que esos residuos generan cuesta tanto como producirlos.

Para evitar el consumismo (adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios), hemos de realizar un consumo responsable, (tener en cuenta las repercusiones sociales, ambientales y económicas al comprar) y de ello saben nuestros mercados de abastos y los detallistas que dan vida a nuestros barrios.

  • Sociales: que el consumo de unos no ponga en peligro el bienestar de otros.
  • Ambientales: sin comprometer las opciones de las generaciones futuras.
  • Económicos: utiliza entidades bancarias que destinen los recursos económicos con un provecho social, creando empleo, ayudando a la inserción laboral, apoyando procesos productivos limpios… (REAS: Red de Finanzas Alternativas y Solidarias).

El consumo ecológico se puede plantear: eligiendo productos alimentarios que en su fabricación y procesos no generen degradación del entorno natural; eliminando los que en su fabricación generen un mayor consumo de recursos; sustituyendo producto contaminantes por otros naturales o biodegradables y evitando la generación de residuos.

Dadas las dificultades para que los consumidores tengan toda la información necesaria para conocer los productos alimentarios, y si no se sabe su procedencia o forma de producción, la elección más sencilla es comprar aquellos con sello ecológico.

Evita el derroche:

Al comprar, ten en cuenta los residuos:

  • A la hora de comprar evita los artículos que generen muchos residuos: por eso, la compra a granel o al peso en los mercados de abastos es la opción ideal.
  • Las bandejas de corcho sintético (poliestireno PS-6) están hechas de plástico contaminante, difícil de reciclar.
  • Evita los productos con excesivo envoltorio. Los envoltorios van a la basura!
  • Elige productos de envases retornables.
  • No cojas bolsas de plástico. Lleva el carrito, cesta o bolsas de tela.
  • No compres productos de usar y tirar: vasos, platos, servilletas, bandejas de horno, pilas…
  • Utiliza recipientes no desechables para guardar los alimentos, en lugar de papel de aluminio. Y fiambreras para llevarlos.
  • Elige envases grandes, de mayor capacidad. Es preferible el envase de vidrio y después la lata, los plásticos y, por último, el tetra brik, que es el más difícil de reciclar. Evita la generación de residuos. Antes de tirar envases, reutilizalos y, si no es posible, deposítalos en el contenedor correspondiente.

Alimentos:

  • Los ecológicos son sanos para ti y para la naturaleza.
  • Consume productos de cercanía, se evita la contaminación del transporte y se favorece la economía local.
  • Las etiquetas informan del origen de los productos y de los componentes. Evita productos que entre sus componentes haya substancias que en su producción tengan efectos perjudiciales para la naturaleza o que se agote el recurso natural.
  • Consume frutas y verduras de temporada.
  • Se desconocen las consecuencias de los productos transgénicos (Organismos Modificados Genéticamente–OMG) sobre la salud y el entorno natural. Evita su consumo. España es el único país de la UE que apuesta por estos cultivos.
  • Si el café o cacao procede de otros lugares elige, si es posible, los de comercio justo y, entre ellos, los elaborados en el país de origen.
  • Si los huevos tienen numeración impresa, elige aquellos con el primer dígito cero o uno. Indica la forma de cría: 0 (ecológico), 1 (camperas), 2 (en suelo) y 3 (en jaula).

Y RECUERDA…

  • Lo más barato no tiene porque ser lo más justo. El abaratamiento de muchos productos se consigue pagando sueldos de miseria y dañando el medio ambiente.
  • “Reciclable” significa que el consumidor puede llevar ese producto a reciclar; mientras que “reciclado” quiere decir que el producto incorpora materiales reciclados.

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