Cocinar en tiempos de la abuela

Es una de las grandes contradicciones modernas: mientras los supermercados están llenos a rebosar de productos (que no de alimentos), más aumenta la obesidad y las enfermedades relacionadas con una alimentación incorrecta.

La propia OMS afirma que la dieta es una importante herramienta preventiva de cánceres y patologías asociadas al desarrollo.
MAS COMIDA CASERA

Algunos ponen la vista en culturas lejanas, físicamente como la japonesa o culturalmente como los crudiveganos y otros; pero aquí cerquita también tenemos los secretos para mejorar nuestros hábitos alimenticios: nuestras abuelas.

Que viviesen una guerra, posguerra, época de carencias y con poca oferta de alimentos no significa que su cultura gastronómica no fuese buena, al contrario: sabiduría instintitva, buena materia prima como la que podemos encotrar en los mercados de barrio, moderación frente a gula y alquimia en la cocina son varias de las claves que podemos adaptar a los tiempos actuales.

No existían los precocinados y nuestras abuelas invertían (que no perdían) tiempo en la cocina. La cocción a fuego lento, el mimo, los ingredientes naturales sin una lista interminable de aditivos hacían que su comida recién hecha fuese un manjar para el paladar y la salud.

No en vano, la publicidad moderna recurre a las abuelas cuando quiere remarcar los atributos de calidad de un producto.

El tiempo es oro y también lo es en la cocina, por eso el consejo nº 1 de muchos expertos en salud es entrar en la cocina. Michael Pollan afirma que:

“Cuando uno cocina se alimenta mejor porque nunca pondrá tanto azúcar, sal o aceite hidrogenado como una marca de alimentación procesada. Si sólo tienes la posibilidad de hacer un cambio, que sea éste: COCINA”.

VALORA MAS LA COCINA

La cocina no se consideraba un lugar de tortura o sumisión sino el Alma de la casa, el centro de la vida y un lugar sagrado donde se cuecen las relaciones, las actividades, la comida y la salud. Y quien gestionaba la cocina, tenía un importante poder doméstico y social.

Según se cuenta, en los monasterios zen, la figura del cocinero es un cargo muy respetado y autores como Roy Littlesun explican que las mujeres eran ancestralmente las alquimistas y conocedoras de los saberes de los alimentos y las plantas pero desde la Inquisición, y posteriormente con la industria, se les arrebató ese poder y las cocinas empezaron a decrecer en tamaño y calidad de los alimentos.

Hoy en día, cocinar y cultivar los propios alimentos vuelve a ser un acto revolucionario y de transformación social.

ALIMENTOS LOCALES, DE TEMPORADA, FRESCOS

Nuestros abuelos no necesitaban campañas de «come local, piensa global» porque se alimentaban y consumían productos de cercanías, manteniendo así soberanía alimentaria y el tejido artesanal, y comiendo frutas y verduras de la estación y en su punto de maduración; precisamente lo que más sabor y nutientes tiene. Es por ello, la importancia de acercarse al mercado y hablar con los detallistas que siempre te pueden mostrar y recomendar los productos de temporada, de dónde provienen, su forma de conservación, recetas y guisos…

Sus despensas estaban llenas de alimentos y no de comestibles que es lo que abunda en los carritos de supermercados modernos (muchas cajas y poco fresco).

RECETAS SENCILLAS PERO ENRIQUECEDORAS

Más guisos y pucheros que nutren, alimentan y calientan el cuerpo y menos snacks a cualquier hora. ¡Pregunta a tu detallista de cofianza y atrévete con nuevos productos frescos!

Echa un vistazo a tu nevera y armarios… ¿es mayoritario el producto fresco y de calidad en tu casa?

 

 

COMBINA LEGUMBRES Y CEREALES PARA OBTENER PROTEÍNA COMPLETA DE GRAN CALIDAD

Sin internet, tv y sin nutricionistas, las generaciones anteriores sabían que las lentejas con arroz u otras combinaciones de legumbre y cereal eran platos completos, nutritivos y saciantes, como se ha comprobado por la composición en aminoácidos esenciales.

De esa forma, podían comer menos carne que era mucho más cara en aquel entonces y menos accesible -aunque de mejor calidad que la actual- y no necesitaban ni anuncios ni campañas institucionales para que aumentasen el consumo de proteínas vegetales. Ellos sabían…

Te has parado a pensar que los detallistas de tu mercado son expertos en su materia, haciendo de su profesión un oficio con historia y tradición en muchos casos. No es lo mismo un corte que otro en una carne… o que te limpien el pesado y te lo corten con aprovechamiento, …

SIN MICROONDAS

Cristal, barro, madera, porcelana… Materiales sanos para cocinar.

Es cierto que en su fabricación podía haber plomo y sustancias perjudiciales hoy prohibidas, pero, en general, se libraban del microondas -que cambia la estructura molecular de los alimentos y reduce las vitaminas y los nutrientes- y del teflón (sartenes…), cancerígeno y prohibido en la cocina a partir del 2015.

¿Alguna vez te has fijado en los pocos envases y embalajes que obtienes al realizar tu compra en el mercado de alimentos?

LA INDUSTRIA ALIMENTARIA ERA MENOS PODEROSA Y POR TANTO, CON MENOS PODER DE CONVICCIÓN

En la época de las abuelas, las empresas de alimentación aun no eran megacorporaciones que especulaban con los alimentos de primera necesidad, no controlaban la publicidad y no manipulaban a los consumidores, ni se infiltraban en los Ministerios de Sanidad y creaban lobbys muy eficaces para sus intereses…

Nuestras abuelas estaban a merced del clima, de la propiedad de la tierra y de otros reverses, pero no de las patentes de las semillas o de los intereses de la industria y sobretodo, aprovechaban, cultivaban o adquirían a través de las compras responsables… precisamente, una corriene que se estila en la compra en los mercados tradicionales.

Te recomendamos que leas estos documentales:

MENOS CARNE, MENOS AZÚCAR, MENOS PRODUCTOS ENVASADOS Y PROCESADOS, …  EN DEFINITIVA…MENOS TÓXICOS

Nuestros abuelos sí seguían la sana dieta mediterránea (esa de la que queda solo el nombre porque apenas se consume en España) a diferencia de las generaciones actuales cuya alimentación se caracterizada por exceso de lácteos, harinas refinadas, dulces, carnes rojas y procesadas, edulcorantes químicos y más que se está considerando oficialmente una dieta mortal.

Como dato, en la actualidad en EEUU se come en un solo día la misma cantidad de pollo que en todo un año en 1930.

¿Recordáis que los abuelos comían pollo de corral el domingo y era toda una fiesta?

Ahora el pollo está casi hasta en el desayuno y no es de corral y criado al aire libre sino hacinado en fábricas (que no granjas), medicado, hormonado, genéticamente modificado para que tenga más cantidad de pechuga por lo que sus patas no le sustentan, etc.

Hoy la industria manda, y se obliga a los animales a crecer desproporcionadamente, en poco tiempo, con crueldad y de forma anti-natural, y eso pasa factura a la salud y a la sociedad en general.

 

 

 

 

 

 

AGRADECER Y RESPETAR LA COMIDA

Nuestros antepasados comían para vivir y no vivían para comer, y honraban ese hecho comiendo sentados y no de pie, con tele, en el ordenador, etc. El acto de comer tenía valor en si mismo.

Se trata de una reverencia a la Naturaleza, un agradecimiento a la Tierra por lo que nos ofrece, un signo de respeto por quien ha cultivado los alimentos y quien los ha cocinado.

Por todo ello, y sin mitificar en absoluto la época de carencias y menos desarrollo de nuestros abuelos, podemos aprender de su sensatez, simplicidad y naturalidad e ir mejorando nuestra dieta actual.

 

«Cuando mencionamos esta frase “la cocina de la abuela”, todo el mundo puede entender fácilmente de lo que se trata. Puede que vengan a nuestra mente ya platos como un estofado de legumbre, un caldo casero, un plato suculento de proteína, hecho con CUIDADO, AMOR, DEDICACION y TIEMPO.

Con ingredientes básicos, se elaboraban platos que nos ofrecían toda su energía, vitalidad y solidez. Y nos satisfacían y nutrían a todos los niveles. Es necesario volver a esta clase de cocina casera, de toda la vida, para que en algunos años no se haya perdido totalmente y podamos todavía dar referencia a ella. Puede que a nivel inconciente la cocina de la abuela, también sabía los efectos de las combinaciones de los alimentos y su alquimia. Podía “reanimar a un muerto”. Platos de siempre, que nos nutrían a todos los niveles más profundos de nuestro ser» Montse Bradford

 

 

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