Buenas prácticas de consumo responsable

A continuación te ofrecemos los puntos que todo consumidor responsable tiene en cuenta para hacer una buena compra organizada, mejorar el consumo, ahorrar y sencillamente… para hacerlo bien.

1. ¿Qué alimentos tengo en casa?

Antes de todo, debes revisar los alimentos que hay en:

  • el frigorífico (en nevera y congelador)
  • en la despensa

Es el momento ideal para limpiar y repasar el orden del frigo/despensa y ver los productos que tenemos y su estado para priorizar las fechas de caducidad o su estado. Esto nos ayudará a planificar el menú semanal y evitar el tener que tirar comida.

Y ya que damos una vuelta, vamos a poner delante los que ya estaban en el frigorífico, también sirve para la despensa, y colocar detrás los que vayamos a comprar. Con esto evitaremos el riesgo de que caduquen, se deterioren, o pierdan sus características por almacenarlos demasiado tiempo. Algunas consideraciones que podemos tener en cuenta son:

  • Guardar las piezas de fruta y verdura que estén a medias en fiambreras cerradas, bolsas o papel film.
  • Si sólo se utiliza un trozo de una pieza de verdura, como puede ser un pimiento, dejad el tallo y las semillas. De este modo se conservará durando más tiempo.
  • Separar la fruta que se esté echando a perder o sobre-madurada del resto. Así se evita que las piezas en buen estado se vean afectadas más rápidamente.
  • No es conveniente lavar las frutas y verduras antes de almacenarlas y, en el caso de hacerlo, secarlas bien. La humedad favorece la putrefacción y por lo tanto durarán menos almacenadas.

2. Planifica tus menús y compras

Se trata de un aspecto fundamental para un consumo responsable y que muy poca gente lleva a cabo.

A la hora de llevar esta planificación, te puedes ayudar de la tecnología para planificar los menús y las compras. Esto nos permitirá tener un mayor control sobre los alimentos que almacenamos en el hogar, para de este modo saber lo que se tiene que ir a comprar y evitar compras o consumos repentinos que pueden acabar estropeándose y en la basura además de incrementar el gasto previsto y la organización de comidas. Puedes crearte tu propia herramienta o utilizar algunas que se nos facilitan en guías, webs, plataformas online y apps.

Recordamos que a la hora de elaborar el menú semanal, las comidas deben estar equilibradas y tener en cuenta los aspectos de la familia (persona sin hijos, parejas jóvenes, familias numerosas, abuelos con nietos a cargo entre semana…).

Por ejemplo, el desayuno nos prepara para lograr un adecuado rendimiento físico e intelectual en las tareas escolares y en el trabajo. Productos lácteos, cereales, grasas saludables, frutas y zumos serían imprescindibles en un desayuno equilibrado.

El almuerzo y la merienda, nos sirve para introducir los nutrientes necesarios para completar el aporte energético del día. En este caso aconsejamos escoger entre una fruta, leche o yogur, tostada, un pequeño bocadillo, etc.

En la comida la verdura, en cualquiera de sus preparaciones; los hidratos de carbono, arroz, pasta, legumbre, pan o patata y las proteínas en forma de carne, pescado o huevo se hacen imprescindibles.

Las cenas, como no vamos a ejercer la misma actividad física que durante el día, necesitamos menos cantidad de energía y la preparación de los alimentos nos ayuda. Pueden ser los de la comida pero debemos elaborarlos con técnicas sencillas como la plancha y el vapor, entre otras, así nuestro sueño nos lo agradecerá.

Teniendo muy presente las cinco tomas diarias lo ideal es preparar un menú semanal que nos ayudará a seguir una dieta variada y que condicionará lo que se vaya a consumir.

Descárgate aquí nuestras plantillas ZAMAS para organizar y planificar tus menús

3. La lista de la compra

Elaborar la lista de la compra debe ser algo planificado, es decir, no debería hacerse en el último momento , antes de salir de casa  para dirigirte a comprar. Si lo hacemos así, seguro que alguna vez te has dejado algún alimento, has comprado sin planificar el menú o te has olvidado simplemente de apuntar algunas cosas necesarias…(ya sabes que previamente está bien que mires el punto 1 de estas recomendaciones que ZAMAS).

En el momento de la compra, consultaremos nuestra lista y nos ajustaremos a lo que se haya anotado. Comprar sólo lo que se necesita ahorra tiempo, dinero y disminuye el desperdicio de alimentos.

Por otra parte, clasificar en la lista lo que vas a comprar organizado por secciones, por lugares, incluso por destinos (despensa, congelador, nevera…) puede facilitar mucho esta tarea.

De esta forma podrás ver si es suficiente con que te lleves alguna/s bolsas o debes tirar del carro de la compra… También para saber cómo debes gestionar la cadena de frío para acordarte de llevar bolsas térmicas por ejemplo.

Descárgate aquí nuestras plantillas ZAMAS para organizar y planificar tus menús

4. A la hora de ir a comprar, consulta con tu experto detallista

No sabemos lo que tenemos en los mercados tradicionales… Eso de ir a comprar y tener a una persona experta, conocedora del producto a la que poder consultar sin problemas es un verdadero lujo hoy en día…

Poder comprar la cantidad necesaria, por ejemplo en piezas de fruta y verdura o disponer de la carne recién cortada, al gusto en el corte (sabiendo que un profesional ha manejado la pieza de carne) es sinónimo de comer una carne en condiciones y lo notaremos en todo su sabor. Los pescateros nos recomendarán el producto del día y aquello que por ejemplo está muy elevado de precio en comparación con cualquier otro día, dándonos una recomendación de otro producto que nos merezca mas la pena para controlar el presupuesto…¡Esto si que es un servicio personalizado!.

Además, muchos de los detallistas y mercados que ofrecen productos frescos, de temporada, también están concienciados con la producción local, acercando los productos de nuestra tierra al consumidor. Nos garantizan una condiciones óptimas de frescura, calidad, duración y conservación y el consumo de productos de temporada nos indica que el alimento está en su mejor momento, sus precios más económicos y tu bolsillo lo agradecerá. Además con esta decisión apoyas a la economía local, favoreces un sistema de alimentación más sostenible y reduces los costes medioambientales del transporte de los alimentos.

Y ya que nos ponemos… elegir productos a granel o con menos embalaje (que recordamos que en un futuro no muy lejano, ciertos embalajes dejarán de estar permitidos) es más ecológico que reciclar, es decir, es mejor comprar productos con menos cantidad de embalajes o con otro tipo de embalajes que conservan el producto igual pero aportan medioambientalmente que por ejemplo, decir que reciclamos los embalajes…

Por cierto, y ya que hablamos de reciclaje… con los residuos orgánicos y si tienes posibilidad… ¿te animas a hacer un compost? O si en tu entorno tienes contenedor marrón, deberás depositarlos allí separados del resto de desperdicios.

4. Organizar la compra realizada

Una vez que lleguemos a casa, debemos colocar la compra en su lugar correspondiente lo antes posible y al tratarse de productos frescos, deberemos tener el máximo cuidado para no romper la cadena de frío.

Al tratarse de producto fresco en su mayoría, debemos considerar los menús previamente organizados para saber lo que debemos congelar, por ejemplo. En la nevera, reservar los alimentos correctamente guardados para mantener su frescura, temperatura, evitar cruces de olor, etc. para que el producto se conserve lo mejor posible, lo notaremos a la hora de cocinarlo o consumirlo.

Guardar los alimentos crudos (carnes, aves o pescados) en los estantes inferiores es lo acertado, de hecho, en algunos frigoríficos, precisamente en el estante inferior, disponen de unos cajones para carne y pescado que cumplen con tal fin ya que estos alimentos son los que se echan a perder más rápidamente  y por ello deben ocupar la zona más fría. Con ello también evitarás la caída de sus jugos que podrían contaminar otros alimentos.

Abajo, generalmente suelen ser cajones, verduras y hortalizas. Utiliza envases que puedas cerrar herméticamente para las sobras de conservas y los productos de charcutería.

Almacenar los alimentos frescos a una temperatura adecuada en la nevera y/o el congelador es fundamental. La temperatura adecuada para el frigorífico es de +5º C. Para mantener esta temperatura estable y no desperdiciar energía, es conveniente asegurarse de no abrir en exceso la puerta, ni durante mucho tiempo.

No guardes directamente las comidas calientes o tibias, lo mejor es esperar a que se enfríen a temperatura ambiente. Tampoco sobrecargues la nevera.

La temperatura de mantenimiento del congelador debería ser de -18º C. Si se introducen nuevos alimentos para congelar puedes incrementarla por un corto periodo de tiempo, hasta que estos se congelen y luego volvera -18º C.

Ten en cuenta que temperaturas más frías, además de ser inútiles para conservar bien los alimentos, incrementan notablemente el consumo de energía: un 5% más de consumo por cada grado de menos y ahora mismo, tal y como está el precio de la luz… es para pensárselo…

Descongelar los alimentos de manera correcta es sinónimo de descongelarlos dentro del frigorífico. Ello evitará el crecimiento de microorganismos indeseados que puedan estropearlos y tengan que ser desechados. Descongela solo la cantidad que vaya a utilizarse.

Priorizar el consumo de alimentos con una fecha de caducidad o deterioro mas cercano evitará tirar comida o crear menus desprogramados que nos fastidiarán el planing y organización previa semanal…

 

5. Cuando cocinemos

Nos dejamos guiar por la planificación previa del menú y preparamos las raciones adecuadas para no cocinar más comida de la cuenta y se acabe echando a perder. Incluso cocinar de más para poder reservar en el congelador, es una técnica empleada para poder ahorrar tiempo, esfuerzo en la cocina y otra forma de organizarse en la planificación del menú semanal.

En el caso de que te hayas pasado preparando las raciones de comida o simplemente tengas sobras, reutilizar los alimentos y preparaciones es lo ideal antes de tirar el exceso a la basura!. Haz un nuevo plato con ingredientes reciclados!. Por ejemplo, con la fruta demasiado madura puedes preparar macedonias, compotas, batidos o tartas. Con las verduras un poco mustias, cremas o sopas, y los restos de carnes y pescados sirven para la base de croquetas, empanadillas, etc.

También puedes elaborar tus propios alimentos en casa como es el caso de conservas vegetales, mermeladas y compotas, …

Recuerda que elaborar preparaciones culinarias con alimentos crudos que encontramos en nuestros mercados de abastos, resulta beneficioso para la salud, son sencillas de elaborar y al no precisar cocción, ahorramos energía y es menor su huella de carbono. Ensaladas, fruta fresca, frutos secos, o frutos desecados son alimentos tradicionales que no pueden faltar en una cocina comprometida con el clima.

 

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